La huida

Si ves a su sombra al acecho, 

no huyas obsérvala. 


Analiza su comportamiento, 

hazte su amiga, engáñala.


Si su oscuridad te rodea, 

cierra los ojos y respira ,

escucha, toca y huele. 

Oriéntate, sé tu guía.


Si el mal se apodera de tu hogar,

engáñale y juega su partida, 

mientras tanto reconstrúyete

y regresa a ti antes de emprender la huida.


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