La semilla
Laura se ha despertado con algo de dolor de cabeza. Esta noche ha hecho calor y olvidó de nuevo abrir la ventana para dejar que la brisa del mar refrescara su dormitorio. Se mira al espejo con aspecto somnoliento, el pelo enredado, la ropa arrugada y los ojos a medio abrir. Con algo de dificultad observa que una mancha del tamaño de una nuez aparece en su mejilla derecha. Se acerca al espejo y se limpia la cara con una toalla mojada, pero su esfuerzo no sirve de nada. Con algo de maquillaje la disimula. La siente caliente, late y emite un cosquilleo que recorre parte de su rostro. Hoy es un día importante, se va a celebrar el juicio del accidente de sus padres. Cada vez que lo recuerda la mancha late más fuerte y el dolor de cabeza se hace más intenso. Va a la cocina a desayunar. El aire se pega espeso contra su piel y le recuerda que lleva más de una semana sin ventilar la casa. Decide abrir la ventana y así aprovecha para observar el océano. El aire entra bravo y...