Dulce nana de bebé, mi ángel perdido te siento muy cerca, inhalo tu aliento. Tu corazón conmigo, alumbra el paso de lo incierto Amor carnal, tu breve vida sostuvo mi esperanza susurro mi dolor y te anhelo a gritos. Si te pudiera abrazar te lloraría a mares pero el vacío en mi vientre me recuerda que espere. Sé que estás, a cada paso me cuidas Labor invertida por mi realidad fatal. Dios te acuna, yo te canto, tú me invitas a ser paciente y sanar los daños en esta vida. Mi lirio bendito, espérame ante todo para besar tus ojos, oler tu aroma y sentir tu piel. El olvido no borró la profunda herida de mi oquedad colmada de mentiras y engaños. Te perdí por mi inocencia y soledad temprana aun ahora convierto la desdicha en lejana para escuchar tu carcajada limpia sin rencor ni maldad.
Dulce olor a algodón, muéstrame tu mejor sonrisa déjame arrullarte un poco más duerme en mi regazo sin prisa. Inhalo tu calor y vida, te acuno sin que pase el tiempo permíteme sentir tu latido y morir de amor sin lamento. Sentí al verte un vuelco mi alma tembló de alegría desde entonces a cada rato te sueño y te extraño si hay una partida. Dulce olor a algodón, gracias por existir siempre te amaré con pasión hasta cuando me veas partir.
Si yo te diera mi amor las golondrinas fijarían su hogar eterno. Si yo te diera mi amor un soplo de brisa te calmaría la sed. Si yo te diera mi amor cada lucero se fijaría en tu retina y con el alba me perdería en tu ser. Si yo te diera mi amor sumaríamos dragones ante la injusticia. Si yo te diera mi amor descubrirías tu poder infinito. Si yo te diera mi amor las piedras serían cantos rodados bajo heladas aguas cristalinas que calmarían el ardor de la vida. Porque mi amor es sincero Porque mi amor es eterno Va cargado de sonrisa y ternura Te escucha y sostiene ante la niebla. Si yo te diera mi amor La eternidad se haría presente y el corazón volaría en libertad serena.
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