La sombra
Huelo a tostadas, me acurruco bajo la manta. La sombra regresa. La esquivo, corro y salgo por la puerta de atrás todavía descalza, la brisa del otoño me eriza la piel. A lo lejos veo a Lucero que me observa. Tan sólo he de coger las riendas y montarlo. Sé que puedo hacerlo.
Cabalgamos, Lucero me
lleva al bosque. La sombra grita y oscurece el verde de los álamos. Continuamos
con determinación, el aire mece las hojas y se cuela entre los troncos huecos.
Un toc toc se acompasa a la melodía y regresa la luz. La sombra gime y desaparece.
Lucero para en seco, emite un sonoro relincho antes de que regrese el silencio.
Los rayos se cuelan entre las hojas color plata y el sol calma mi piel. Regresamos
a casa, de lejos la sombra nos espera.
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