Mi cielo turgente
Heno, alfalfa, trigo. No sabría diferenciar el olor. Siento la humedad en mi piel y la brisa acaricia de soslayo mi pelo.
Observo el horizonte y sonrío. Mi cuerpo se conecta a esta tierra que tantos recuerdos hermosos me ha regalado.
Montañas violetas, cielo nítido y turgente. Escucho los insectos revolotear junto a mi y mascullo para mis adentros mi emoción.
Hay lugares que nos nutren y nos alumbran. Mi nido, mi refugio, mi cueva. La siento cerca del alma y me calienta el corazón cada vez que tiembla.
Mi Soria ferviente, te tento presente. No olvido lo que me has dado y regresaré a ti para descansar la eternidad en tu cuna de alegría y candor.
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