Ardiente roca gris



Miro en silencio lejana tu sombra

la luz tiñe tus laderas rosadas

mi piel se eriza, mi voz te nombra

cumbre blanca y fría, sé mi morada. 


Helechos se dibujan en tus faldas

inhalo rocío, amanecer fresco

espinos, acebuches, musgos, jaras

zorzales colorados cantan tu eco.


El cuervo me anuncia arduos caminos

las nubes ocultan al sol que nace

mis pasos cantan al son de estorninos

las águilas peinan el cielo mate.


Llegar a lo alto sacude y calma

el trueno no impide que yo ascienda

como una rapaz que vuela y sana

cada herida, y un corazón que tiembla.


Ay montaña, ardiente roca gris

con color de otoño o primavera

no te olvides al marchar de mi

horas futiles, eterna espera. 

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