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Mostrando entradas de junio, 2026

La semilla

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  Laura se ha despertado con algo de dolor de cabeza. Esta noche ha hecho calor y olvidó de nuevo abrir la ventana para dejar que la brisa del mar refrescara su dormitorio. Se mira al espejo con aspecto somnoliento, el pelo enredado, la ropa arrugada y los ojos a medio abrir. Con algo de dificultad observa que una mancha del tamaño de una nuez aparece en su mejilla derecha. Se acerca al espejo y se limpia la cara con una toalla mojada, pero su esfuerzo no sirve de nada. Con algo de maquillaje la disimula. La siente caliente, late y emite un cosquilleo que recorre parte de su rostro. Hoy es un día importante, se va a celebrar el juicio del accidente de sus padres. Cada vez que lo recuerda la mancha late más fuerte y el dolor de cabeza se hace más intenso. Va a la cocina a desayunar. El aire se pega espeso contra su piel y le recuerda que lleva más de una semana sin ventilar la casa. Decide abrir la ventana y así aprovecha para observar el océano.   El aire entra bravo y...

Hogar de nácar

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Sigo huellas antiguas que me llevan hacia espuma salada repleta de vida. Calmo mi cuerpo con el frío de la mar, tomo la caracola irisada, perla cautiva.   Cantan sirenas con coronas de alhelís, ecos del mar que en mi oído reposan. Corrientes de océanos, caricias para mí, concierto de ballenas azules y mariposas.   Siento la sangre calentar mis venas. camino hacia lo hondo, buscando el albor. Nado con delfines hacia tierras ajenas, hogar de nácar, lecho de nuestra unión.    

Bombea amapola

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Bombea amapola, núcleo de mi ser, recuérdame el tacto de aquellos besos. Ecos de agua caen y calman mi sed de olvidos que la mente escondió lejos.   Late un bermellón flujo constante que atrae a mariposas con sus lazos. Teje la red, cura la herida que aún late, fusión de fragmentos dulces y amargos.   Escondes hileras de citas con anhelos de sueños que muestras con cada latido. Augurio de esperanza tras mis recuerdos. Si perdí batallas gané el amor que me has traído.

El abrazo malva

Lluevo, trueno y caigo sobre tu tronco fuerte, roble centenario que calma mi miedo al dolor. Noble guerrero nunca dudes de atreverte a sostener en tus ramas nuestro nido con sudor.   Crezco grácil y suave, amapola gris de jardín. Mi haz ligero llora versos de fantasmas y delirios. Tú entras en la rueda, reja de encierro de colibrí para luchar con fieras, dragones y dinosaurios.   Rostros teñidos de un destino marcado, salgamos del camino de riscos del pasado Saco mi armadura de debajo de mi falda. Descansa tu pecho en un abrazo malva.