Te suelto
Encadenados, observo tu mirada oscura y
opaca
Recelo tu gesto calculado de tensión
Me ahogo en mi cuerpo que me mantiene
atrapada
Grito seco en mi garganta, rompe las
ondas de mi serenidad
Atrae a los cuervos que picotean la
semilla de mi pecho
Hay serpientes venenosas que se enredan
en mi oquedad
Llueve en mi rostro, corrientes que
limpian
Los insectos que huyen a mis oídos de muda
sordera
Beso los golpes que mi cuerpo lastra
Te suelto, el mar te abraza, lo observo
desde la arena
Tsunamis arrastran tu cuerpo hacia otros
mares
Me protejo entre las rocas que rompen las
cadenas
El sol naciente acaricia los límites de
mi mirada
La brisa trae gaviotas que anuncian la
marea
Te veo náufrago que resurge en orillas
lejanas
Despido mi rugido a cada golpe de ola
Me alejo por las huellas de senderos
nuevos
Mi playa dorada que a mi cuerpo acomoda

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